miércoles, 17 de junio de 2015

Ajetreo

   

CAPÍTULO Nª 2

 ¿Cuántas cosas se puede hacer en un día?
    Ni te puedes imaginar cuántas, es que muchas veces no se lleva la cuenta de lo que se hace, pero Sisí, cree que hace poco, no está conforme con su desempeño diario, aunque Ariadna le diga y le repita  que es una tonta, que deje de sentirse mal pues realmente hace más de lo que puede o debe.
   Liuba en este caso se queda callada, siente pena por su amiga, ella vio como hoy se potenciaban en su contra Eddy y Aikar, en el almuerzo.
   Sisí se levanta a las cinco y cincuenta de la mañana, trabaja haciendo manualidades con su esposo y una muchacha que los ayuda en esa tarea, hace manteles, servilletas, muñecos para tortas, toda clase de apliques para repostería, entre pegamentos, hilos, telas, cerámicas se le pasa la mañana y muy pronto llega la hora de hacer el almuerzo, en eso demuestra su magia, ya que cuando se le está secando un botón pegado, corre a pelar las papas y lavarlas, las deja en una fuente con agua y vuelve a seguir entre apliques, en otro momento que debe esperar a que los otros dos le den su trabajo, pone las papas a cocinar, ¿Crees que es fácil), no, no lo es, muchas veces por el apuro se quema los dedos o el antebrazo, tiene las marcas de esas quemaduras, no es bueno correr para cumplir con todos, pues el estrés puede ganarte la partida.
   Cuando ve que tiene un momento de espera en el trabajo, también sale a la calle a hacer las compras, el pan, las verduras, cosas que tienen que estar frescas cada día. Las compras generales las hace el sábado para no atrasarse con el trabajo, sus amigas ven su trajín diario, pero parece que su familia no lo ve.
    Nadie le recuerda si toma sus píldoras, nadie le friega la espalda cuando se baña, nadie le pasa la crema en alguna lastimadura, pero es obligación de ella hacerlo a los otros.
   Mientras almorzaban, uno de esos tantos días, su esposo se quejó que le picaba una cicatriz que tiene en la espalda, producto de la quita de un quiste de grasa, entonces ella solícita le dijo que si quería le colocaba una crema para aliviar, el hombre le respondió que – ¿Como me vas a poner la crema justo ahora que termino de comer?- y miró a la madre con una de esas muecas que dicen “ahora te acuerdas de ponerme la crema”.
Fue tal la indignación de Ariadna que saltó sin el menor esfuerzo y le contestó –Qué te pasa, comes por la cicatriz que ahora no se puede poner la crema, después de todo el que se quejó de la picazón fuiste tú- Eddy miró a Sisí y le dijo, ahora no, seguí comiendo tranquila, pero Ariadna puso en alerta a su amiga con su reacción anterior, entonces Sisí se levantó de la mesa diciendo –Comer un rábano, ya se me fue el hambre, voy a lavar los platos-
   Las amigas veían como su familia menospreciaban los esfuerzos de Sisí, Ariadna se enfurecía, Liuba trataba de mantener la calma para no empujar a Sisí a una reacción de la que luego se  podría arrepentir, pero sentía mucha pena por su amiga, sí, vaya que la sentía…
   Ese día ella tuvo que salir a comprar pan, siempre apurada y compró una botella de vino especial para un gestor que sin cobrarle ni un céntimo le consiguió la partida de nacimiento, la necesitaba para la inscripción en la escuela,  le regaló el vino a ese buen hombre agradeciéndole por su acción,  fue a comprar el pan y como ya estaba cerca el día del padre, pensó en un buen regalo para su esposo, padre de sus dos hijos, volvió a la licorería y le compró un Whisky importado muy bueno, -se lo merece- se dijo a sí misma. Después de lo acontecido en el almuerzo, dudó de que fuera así, o más bien Ariadna le hizo dudar, mientras que Liuba la apoyaba en su acción.
   Si Inocencia, madre de Sisí viviera, seguramente le habría dicho a su hija –Te lo dije, te lo dije, fuiste y  eres una estúpida-.


AMOR Y CASTIGO

 CAPÍTULO Nª 3



La mitad de Junio se presentó con días muy fríos, la helada hacía crujir el césped del jardín, Sisí no sentía deseos de salir del calor envolvente de su hogar. Se detuvo en el living, una salita de entrada a la casa, en la que había un sillón mullido con un espaldar muy alto y  apoya brazos, tapizado en color canela, confortable a la hora de leer. En la misma habitación se encontraba su ordenador,  allí se escondía por las tardes a navegar por las redes sociales y a buscar noticias interesantes de los diarios virtuales. En un rincón, un televisor sobre una mesa de madera color caoba,  sobre el televisor dos retratos de Lío.  Continuaba una mesa plegable, de esas redondas que se pueden abrir a la mitad,  cuatro sillas haciendo juego con la mesa en la que había un hermoso jarrón con flores,  en el otro rincón un pequeño mueble caoba, que en su interior guardaba una máquina de coser, sobre él los retratos de sus cinco nietos, paseó sus ojos por los cuadros, en Agosto se añadiría uno más a estos, pues en ese mes abriría por primera vez sus ojitos a este mundo hostil y maravilloso, la Benjamina de la familia, la llamarían Anto.
   Su nieto mayor Agus tenía dieciséis años, Facu de catorce y Benji de ocho, ellos eran los hijos de su primogénito, Amanda la madre de sus nietos, su hijo estaba separado, se enamoró de otra muchacha y sin dejar de lado a sus niños, comenzó una nueva vida, formó otra familia, mientras Amanda y los niños seguían al lado de Sisí y su esposo, no vivían en la misma casa pero, como si lo fuera.
  En una corta relación, hace ya quince años atrás, su hijo menor, Jor, tuvo  una hermosa niña de nombre Viole. Por razones inexplicables e in entendibles, siempre estuvo lejos de esa niñita que, creció más cercana a la familia de su mamá, aunque cada día Sisí la pensaba y la tenía muy prendida en su alma y su corazón.
   Ariadna vio el gesto triste de su amiga al mirar la foto de Viole, sintió como propio el dolor que emanaba de sus ojos y no pudo callar, -Sisí, vos sabes muy bien que su madre es tóxica, cada vez que quisiste acercarte te envenenó el alma y enfermó tu cuerpo, siempre aprovechó esas circunstancias para largar su ponzoña en contra de tu hijo, nunca pensó en ti como la abuela de su hija, sino como la madre de la “basura” que no tenía el dinero que ella merecía, ni el carácter sumiso de una oveja y por eso lo mandó a freír papas.-
-Yo sé- contestó Sisí- pero tal vez, pude tener más coraje para estar cerca de mi nieta mientras crecía-
-¿Estás loca,  eres estúpida o qué?- vociferó Ariadna- Siempre que te acercaste caíste en el médico, esa mujer es infecciosa, tiene mucho veneno en las venas y ambición solo corre por ellas, ahora que tiene un niño rico aparenta sentirse plena, pero no lo debe ser, porque cuando una persona es feliz deja de ser malvada, y ella sigue envenenando a la niña en contra del padre, o no es feliz o el ser malvada es su misión en este mundo-
   Sí- dijo Sisí- tendrá veneno pero ese veneno me dice que sufrió y sufre mucho.-
   La rebelde amiga le replicó- No se equivocaba tu madre, eres súper estúpida-
   Liuba escuchaba la conversación de las dos sin acotar, pero a esta altura metió su bocadillo -¿Saben? es la primera vez en que lo único que me queda por decir es que hoy a su manera, las dos tienen razón, Muy raro lo que les digo, pero lo siento así, no se amarguen, Dios sabe el por qué de las cosas.
-¿Dios sabe?- Saltó Ariadna- ¿Crees que Dios realmente existe? si existiera no dejaría que ningún niños nazca enfermo o con síndromes como Lío.
   Lío era la otra nieta de Sisí, hasta ese momento la más pequeña de su hijo Jor, nació con Síndrome de Angelman,  la falta de un gen materno que resulta en un retraso madurativo grave, el gen paterno está, pero siempre y en todas las personas ese gen no se halla activo, ¡Ah si Dios hiciera el milagro de activarlo!. Los médicos dijeron que tal vez nunca podría caminar, pues resultó que  tal vez… sí caminó.  También dijeron que nunca llegaría a hablar, a esta altura tenía cinco años y todavía no hablaba pero se hacía entender muy bien.
Su cabello rubio como un bello trigal, sus ojos de cielo y una hermosa y dulce sonrisa daban cuenta de la hermosa muchacha que serial crecer, pero su retraso era sin solución científica, hasta el momento. Siempre le quedaba la esperanza de que la ciencia adelantara o un milagro, según Liuba.
   Ariadna se enfurecía cuando Liuba hablaba con fe en los milagros, decía que si Dios era un Padre tan bueno y amoroso, ni siquiera como castigo tendría que permitir tanto dolor a los padres de la niña. –No se como pueden creer en Él, no las entiendo, la vida es una mierda, el mundo hace la guerra, las pestes nos azotan, ¿Dónde está, digan dónde?
   Sisí y Liuba callaron, sobre este tema era mejor no discutir, aunque a veces las razones que les daba su amiga, también las hacía dudar, se persignaban cuando la duda se asomaba y pedían perdón a Dios por su pecado, tenían miedo al castigo. Al otro día Facu iba a ser operado de una hernia inguinal y no querían que su falta de fe, se tradujera en castigo por su Dios.
    -Cómo puede un Padre basar la obediencia y el amor en el castigo- dijo Ariadna al entender la situación, en un giro desapareció de al lado de sus amigas.


domingo, 14 de junio de 2015

¿Y eso que te da?

Capitulo Nº 1




Sisí es una muchacha que transcurre su vida con la compañía de dos amigas inseparables, Liuba cuyo carácter es puro paz, amor y Ariadna, rebelde, crudamente sincera y muy femenina, siempre terminan entre Sisí y Liuba neutralizando los arranques de ira de su amiga, por ejemplo, un medio día en que Sisí anunció a su visita y su esposo que iba a hacer fideos Mostacholes con estofado, ellos se alegraron por según dijeron tenían deseos de comer esos fideos. Cuando llegó el momento de echar los fideos en la olla de agua hirviendo, buscó los fideos que los había visto en el último cajón del bajo-mesada, lo tomó de la punta y tiró de él y ¡oh sorpresa!, no era un paquete entero, estaba por la mitad, por lo que les dijo que se veía obligada a cambiar de menú, en vez de fideos serían ravioles que, sí tenía en el freezer.
   Su marido y la visita, pusieron cara de total desagrado y se quejaron, pues ellos querían ese menú anunciado primeramente, ya era muy tarde como para encontrar un negocio abierto, por lo que Sisí se excusó y siguió cocinando con la voz profunda y rencorosa de Ariadna que le susurraba al oído: -Que tanto se quejan, mándalos a pasear, ellos están muy panchos mirando la TV mientras tú corres para servirlos como duques, yo ya les hubiese plantado la olla por la cabeza-.
 La voz suave de Liuba, interceptó los dichos de Ariadna para hacerle ver, que con violencia y malos modos la única que se sentiría mal es Sisí. Siempre sucedía de esta manera,  entre las dos neutralizaban la euforia de esa amiga casi esquizofrénica.
   Otra veces Ariadna tomaba la delantera y antes que la pobre Sisí alcance a pensar la contestación, ella lanzaba vociferando todo lo que sentía y pensaba, en menos que canta un gallo, las otras lo sabían por eso estaban muy atentas, para evitar los encontronazos que la intempestiva Ariadna podía crear.
   Un día, Sisí se iba a inscribir en la escuela secundaria, a pesar de sus cincuenta y un años, no quería dejar inconclusa ninguna parte de su vida, no tenía apoyo ni interés de nadie en su casa, pero ella tomó todos sus certificados y documentos para presentar les dijo a donde se dirigía, la miraron como bicho raro pero ella salió para la escuela, se llevó una llave para al volver no tener que estar esperando en la puerta a que le abran.
   Llegó entusiasmada a la escuela secundaria, habló con la preceptora y la directora que le dijeron que tenía toda la documentación en orden, se alegraron la tres inseparables amigas,  caminaron abrazadas llenas de felicidad de vuelta a la casa, puso la llave en la puerta de entrada sin problemas, esa puerta la franqueó pero, la segunda puerta tenía puesto el pasador interno, Sisí y Liuba pensaron que alguien había ido a la casa y que sin querer colocaron el pasador, cuando les abrieron, a unísono preguntaron quién había llegado, a lo que le respondieron que nadie, fue entonces cuando Ariadna casi a gritos en el oído de Sisí le dijo: -Viste lo que hacen estos hijos de perra, lo pusieron a propósito por si llegábamos antes y no nos escuchaban, los pescábamos criticando tu decisión, lo hicieron apropósito, se estaban enroscando, déjame que les canto las cuarenta, manga de desgraciados…- Las otras  tuvieron que frenar a  su amiga Ariadna para que cerrara la boca, esta vez nuevamente lo consiguieron.
   La convivencia con estas dos amigas, muchas veces le pesaba a Sisí, más que nada la conducta de Ariadna, tan rebelde, tan ella misma…
      Sisí, sabía que sin Ariadna muchas cosas no las habría conseguido, porque su carácter sumiso, no le permitía rebelarse ante las injusticias o ante los requerimientos que otros le hacían, aún cuando lo que los demás le pedían no fuera de su agrado o conformidad, en cambio Ariadna con su rebeldía le decía las palabras justas para que usara su determinación en las decisiones, para dar un ejemplo de estos acontecimientos en la vida pobre de Sisí,  se puede contar cuando ella se enteró que en el pueblo donde vivía se instalaría un E.M.P.A (Escuela media para adultos) su alegría fue inmensa, porque siempre sentía el haber abandonado sus estudios en la adolescencia, le pesaba en su alma, en su conciencia, era como una materia pendiente en su vida.
   Le comentó a su esposo que se iba a anotar, el le hizo una mueca que no entendió muy bien si era un “¿para que?” “¿Por qué?” o “¡Estás loca!”, el caso que el hombre dejó caer de sus labios un –No se que te va a dar a esta altura, tenemos que trabajar y eso ya no te va a servir para ganar más-
   Ahí fue cuando Ariadna le dictó la contestación exacta, -Me va a dar la satisfacción de sentirme bien conmigo, no es por si gano más o no, la vida no se trata solo del maldito dinero, también hay otras cosas que son mas importantes como sentirse plenamente realizado, es más, si veo que todavía me da la cabeza para seguir estudiando después de la media, voy a seguir otra carrera, no para trabajar, si no para aprender a hacer lo que me guste, pero hacerlo bien, y te aclaro que esta decisión no es negociable.-
   Sisí no podía creer que de su boca salían las palabras que su amiga le decía, pero cuando terminó de hablar se sintió plena aunque asombrada, su esposo no tuvo más remedio que decir –Bueno haz lo que quieras-
    Ariadna guió muchas de las decisiones de ella, poco a poco la fue cambiando en una mujer de carácter que defendía su posición y su para qué en la vida. Liuba solo equilibraba la rebeldía, porque razonaba más con paciencia y amor cuando la rebelde amiga inculcaba mal,  es que muchas veces la rebelde se pasaba de la raya por lo que entre Sisí y Liuba ponían un tope.