CAPÍTULO Nª 2
¿Cuántas cosas se puede hacer en un día?
Ni te puedes imaginar cuántas, es que
muchas veces no se lleva la cuenta de lo que se hace, pero Sisí, cree que hace
poco, no está conforme con su desempeño diario, aunque Ariadna le diga y le
repita que es una tonta, que deje de
sentirse mal pues realmente hace más de lo que puede o debe.
Liuba en este caso se queda callada, siente
pena por su amiga, ella vio como hoy se potenciaban en su contra Eddy y Aikar,
en el almuerzo.
Sisí se levanta a las cinco y cincuenta de
la mañana, trabaja haciendo manualidades con su esposo y una muchacha que los
ayuda en esa tarea, hace manteles, servilletas, muñecos para tortas, toda clase
de apliques para repostería, entre pegamentos, hilos, telas, cerámicas se le
pasa la mañana y muy pronto llega la hora de hacer el almuerzo, en eso
demuestra su magia, ya que cuando se le está secando un botón pegado, corre a
pelar las papas y lavarlas, las deja en una fuente con agua y vuelve a seguir
entre apliques, en otro momento que debe esperar a que los otros dos le den su
trabajo, pone las papas a cocinar, ¿Crees que es fácil), no, no lo es, muchas
veces por el apuro se quema los dedos o el antebrazo, tiene las marcas de esas
quemaduras, no es bueno correr para cumplir con todos, pues el estrés puede
ganarte la partida.
Cuando ve que tiene un momento de espera en
el trabajo, también sale a la calle a hacer las compras, el pan, las verduras,
cosas que tienen que estar frescas cada día. Las compras generales las hace el
sábado para no atrasarse con el trabajo, sus amigas ven su trajín diario, pero
parece que su familia no lo ve.
Nadie
le recuerda si toma sus píldoras, nadie le friega la espalda cuando se baña,
nadie le pasa la crema en alguna lastimadura, pero es obligación de ella hacerlo
a los otros.
Mientras
almorzaban, uno de esos tantos días, su esposo se quejó que le picaba una
cicatriz que tiene en la espalda, producto de la quita de un quiste de grasa,
entonces ella solícita le dijo que si quería le colocaba una crema para
aliviar, el hombre le respondió que – ¿Como me vas a poner la crema justo ahora
que termino de comer?- y miró a la madre con una de esas muecas que dicen
“ahora te acuerdas de ponerme la crema”.
Fue tal
la indignación de Ariadna que saltó sin el menor esfuerzo y le contestó –Qué te
pasa, comes por la cicatriz que ahora no se puede poner la crema, después de
todo el que se quejó de la picazón fuiste tú- Eddy miró a Sisí y le dijo, ahora
no, seguí comiendo tranquila, pero Ariadna puso en alerta a su amiga con su
reacción anterior, entonces Sisí se levantó de la mesa diciendo –Comer un
rábano, ya se me fue el hambre, voy a lavar los platos-
Las amigas veían como su familia menospreciaban
los esfuerzos de Sisí, Ariadna se enfurecía, Liuba trataba de mantener la calma
para no empujar a Sisí a una reacción de la que luego se podría arrepentir, pero sentía mucha pena por
su amiga, sí, vaya que la sentía…
Ese día ella tuvo que salir a comprar pan,
siempre apurada y compró una botella de vino especial para un gestor que sin
cobrarle ni un céntimo le consiguió la partida de nacimiento, la necesitaba
para la inscripción en la escuela, le
regaló el vino a ese buen hombre agradeciéndole por su acción, fue a comprar el pan y como ya estaba cerca
el día del padre, pensó en un buen regalo para su esposo, padre de sus dos
hijos, volvió a la licorería y le compró un Whisky importado muy bueno, -se lo
merece- se dijo a sí misma. Después de lo acontecido en el almuerzo, dudó de
que fuera así, o más bien Ariadna le hizo dudar, mientras que Liuba la apoyaba
en su acción.
Si Inocencia, madre de Sisí viviera,
seguramente le habría dicho a su hija –Te lo dije, te lo dije, fuiste y eres una estúpida-.
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