Capitulo Nº 1
Sisí es una muchacha que transcurre su vida con la compañía de dos amigas inseparables, Liuba cuyo carácter es puro paz, amor y Ariadna, rebelde, crudamente sincera y muy femenina, siempre terminan entre Sisí y Liuba neutralizando los arranques de ira de su amiga, por ejemplo, un medio día en que Sisí anunció a su visita y su esposo que iba a hacer fideos Mostacholes con estofado, ellos se alegraron por según dijeron tenían deseos de comer esos fideos. Cuando llegó el momento de echar los fideos en la olla de agua hirviendo, buscó los fideos que los había visto en el último cajón del bajo-mesada, lo tomó de la punta y tiró de él y ¡oh sorpresa!, no era un paquete entero, estaba por la mitad, por lo que les dijo que se veía obligada a cambiar de menú, en vez de fideos serían ravioles que, sí tenía en el freezer.
Sisí es una muchacha que transcurre su vida con la compañía de dos amigas inseparables, Liuba cuyo carácter es puro paz, amor y Ariadna, rebelde, crudamente sincera y muy femenina, siempre terminan entre Sisí y Liuba neutralizando los arranques de ira de su amiga, por ejemplo, un medio día en que Sisí anunció a su visita y su esposo que iba a hacer fideos Mostacholes con estofado, ellos se alegraron por según dijeron tenían deseos de comer esos fideos. Cuando llegó el momento de echar los fideos en la olla de agua hirviendo, buscó los fideos que los había visto en el último cajón del bajo-mesada, lo tomó de la punta y tiró de él y ¡oh sorpresa!, no era un paquete entero, estaba por la mitad, por lo que les dijo que se veía obligada a cambiar de menú, en vez de fideos serían ravioles que, sí tenía en el freezer.
Su marido y la visita, pusieron cara de
total desagrado y se quejaron, pues ellos querían ese menú anunciado
primeramente, ya era muy tarde como para encontrar un negocio abierto, por lo
que Sisí se excusó y siguió cocinando con la voz profunda y rencorosa de
Ariadna que le susurraba al oído: -Que tanto se quejan, mándalos a pasear,
ellos están muy panchos mirando la
TV mientras tú corres para servirlos como duques, yo ya les
hubiese plantado la olla por la cabeza-.
La voz suave de Liuba, interceptó los dichos
de Ariadna para hacerle ver, que con violencia y malos modos la única que se
sentiría mal es Sisí. Siempre sucedía de esta manera, entre las dos neutralizaban la euforia de esa
amiga casi esquizofrénica.
Otra veces Ariadna tomaba la delantera y
antes que la pobre Sisí alcance a pensar la contestación, ella lanzaba
vociferando todo lo que sentía y pensaba, en menos que canta un gallo, las
otras lo sabían por eso estaban muy atentas, para evitar los encontronazos que
la intempestiva Ariadna podía crear.
Un día, Sisí se iba a inscribir en la
escuela secundaria, a pesar de sus cincuenta y un años, no quería dejar
inconclusa ninguna parte de su vida, no tenía apoyo ni interés de nadie en su
casa, pero ella tomó todos sus certificados y documentos para presentar les
dijo a donde se dirigía, la miraron como bicho raro pero ella salió para la
escuela, se llevó una llave para al volver no tener que estar esperando en la
puerta a que le abran.
Llegó entusiasmada a la escuela secundaria,
habló con la preceptora y la directora que le dijeron que tenía toda la
documentación en orden, se alegraron la tres inseparables amigas, caminaron abrazadas llenas de felicidad de
vuelta a la casa, puso la llave en la puerta de entrada sin problemas, esa
puerta la franqueó pero, la segunda puerta tenía puesto el pasador interno,
Sisí y Liuba pensaron que alguien había ido a la casa y que sin querer
colocaron el pasador, cuando les abrieron, a unísono preguntaron quién había
llegado, a lo que le respondieron que nadie, fue entonces cuando Ariadna casi a
gritos en el oído de Sisí le dijo: -Viste lo que hacen estos hijos de perra, lo
pusieron a propósito por si llegábamos antes y no nos escuchaban, los pescábamos
criticando tu decisión, lo hicieron apropósito, se estaban enroscando, déjame
que les canto las cuarenta, manga de desgraciados…- Las otras tuvieron que frenar a su amiga Ariadna para que cerrara la boca,
esta vez nuevamente lo consiguieron.
La convivencia con estas dos amigas, muchas
veces le pesaba a Sisí, más que nada la conducta de Ariadna, tan rebelde, tan
ella misma…
Sisí, sabía que sin Ariadna muchas cosas no
las habría conseguido, porque su carácter sumiso, no le permitía rebelarse ante
las injusticias o ante los requerimientos que otros le hacían, aún cuando lo
que los demás le pedían no fuera de su agrado o conformidad, en cambio Ariadna
con su rebeldía le decía las palabras justas para que usara su determinación en
las decisiones, para dar un ejemplo de estos acontecimientos en la vida pobre
de Sisí, se puede contar cuando ella se
enteró que en el pueblo donde vivía se instalaría un E.M.P.A (Escuela media para
adultos) su alegría fue inmensa, porque siempre sentía el haber abandonado sus
estudios en la adolescencia, le pesaba en su alma, en su conciencia, era como
una materia pendiente en su vida.
Le comentó a su esposo que se iba a anotar,
el le hizo una mueca que no entendió muy bien si era un “¿para que?” “¿Por
qué?” o “¡Estás loca!”, el caso que el hombre dejó caer de sus labios un –No se
que te va a dar a esta altura, tenemos que trabajar y eso ya no te va a servir
para ganar más-
Ahí fue cuando Ariadna le dictó la
contestación exacta, -Me va a dar la satisfacción de sentirme bien conmigo, no
es por si gano más o no, la vida no se trata solo del maldito dinero, también
hay otras cosas que son mas importantes como sentirse plenamente realizado, es
más, si veo que todavía me da la cabeza para seguir estudiando después de la
media, voy a seguir otra carrera, no para trabajar, si no para aprender a hacer
lo que me guste, pero hacerlo bien, y te aclaro que esta decisión no es
negociable.-
Sisí no podía creer que de su boca salían
las palabras que su amiga le decía, pero cuando terminó de hablar se sintió
plena aunque asombrada, su esposo no tuvo más remedio que decir –Bueno haz lo
que quieras-
Ariadna guió muchas de las decisiones de
ella, poco a poco la fue cambiando en una mujer de carácter que defendía su
posición y su para qué en la vida. Liuba solo equilibraba la rebeldía, porque
razonaba más con paciencia y amor cuando la rebelde amiga inculcaba mal, es que muchas veces la rebelde se pasaba de
la raya por lo que entre Sisí y Liuba ponían un tope.

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