CAPÍTULO Nª 3
La mitad de Junio se presentó con días muy fríos, la helada hacía crujir el césped del jardín, Sisí no sentía deseos de salir del calor envolvente de su hogar. Se detuvo en el living, una salita de entrada a la casa, en la que había un sillón mullido con un espaldar muy alto y apoya brazos, tapizado en color canela, confortable a la hora de leer. En la misma habitación se encontraba su ordenador, allí se escondía por las tardes a navegar por las redes sociales y a buscar noticias interesantes de los diarios virtuales. En un rincón, un televisor sobre una mesa de madera color caoba, sobre el televisor dos retratos de Lío. Continuaba una mesa plegable, de esas redondas que se pueden abrir a la mitad, cuatro sillas haciendo juego con la mesa en la que había un hermoso jarrón con flores, en el otro rincón un pequeño mueble caoba, que en su interior guardaba una máquina de coser, sobre él los retratos de sus cinco nietos, paseó sus ojos por los cuadros, en Agosto se añadiría uno más a estos, pues en ese mes abriría por primera vez sus ojitos a este mundo hostil y maravilloso,la Benjamina de la familia, la llamarían Anto.
La mitad de Junio se presentó con días muy fríos, la helada hacía crujir el césped del jardín, Sisí no sentía deseos de salir del calor envolvente de su hogar. Se detuvo en el living, una salita de entrada a la casa, en la que había un sillón mullido con un espaldar muy alto y apoya brazos, tapizado en color canela, confortable a la hora de leer. En la misma habitación se encontraba su ordenador, allí se escondía por las tardes a navegar por las redes sociales y a buscar noticias interesantes de los diarios virtuales. En un rincón, un televisor sobre una mesa de madera color caoba, sobre el televisor dos retratos de Lío. Continuaba una mesa plegable, de esas redondas que se pueden abrir a la mitad, cuatro sillas haciendo juego con la mesa en la que había un hermoso jarrón con flores, en el otro rincón un pequeño mueble caoba, que en su interior guardaba una máquina de coser, sobre él los retratos de sus cinco nietos, paseó sus ojos por los cuadros, en Agosto se añadiría uno más a estos, pues en ese mes abriría por primera vez sus ojitos a este mundo hostil y maravilloso,
Su nieto mayor Agus tenía dieciséis años,
Facu de catorce y Benji de ocho, ellos eran los hijos de su primogénito, Amanda
la madre de sus nietos, su hijo estaba separado, se enamoró de otra muchacha y
sin dejar de lado a sus niños, comenzó una nueva vida, formó otra familia,
mientras Amanda y los niños seguían al lado de Sisí y su esposo, no vivían en
la misma casa pero, como si lo fuera.
En una corta relación, hace ya quince años
atrás, su hijo menor, Jor, tuvo una
hermosa niña de nombre Viole. Por razones inexplicables e in entendibles,
siempre estuvo lejos de esa niñita que, creció más cercana a la familia de su
mamá, aunque cada día Sisí la pensaba y la tenía muy prendida en su alma y su
corazón.
Ariadna vio el gesto triste de su amiga al
mirar la foto de Viole, sintió como propio el dolor que emanaba de sus ojos y
no pudo callar, -Sisí, vos sabes muy bien que su madre es tóxica, cada vez que
quisiste acercarte te envenenó el alma y enfermó tu cuerpo, siempre aprovechó
esas circunstancias para largar su ponzoña en contra de tu hijo, nunca pensó en
ti como la abuela de su hija, sino como la madre de la “basura” que no tenía el
dinero que ella merecía, ni el carácter sumiso de una oveja y por eso lo mandó
a freír papas.-
-Yo sé-
contestó Sisí- pero tal vez, pude tener más coraje para estar cerca de mi nieta
mientras crecía-
-¿Estás
loca, eres estúpida o qué?- vociferó
Ariadna- Siempre que te acercaste caíste en el médico, esa mujer es infecciosa,
tiene mucho veneno en las venas y ambición solo corre por ellas, ahora que
tiene un niño rico aparenta sentirse plena, pero no lo debe ser, porque cuando
una persona es feliz deja de ser malvada, y ella sigue envenenando a la niña en
contra del padre, o no es feliz o el ser malvada es su misión en este mundo-
Sí- dijo Sisí- tendrá veneno pero ese veneno
me dice que sufrió y sufre mucho.-
La rebelde amiga le replicó- No se
equivocaba tu madre, eres súper estúpida-
Liuba escuchaba la conversación de las dos
sin acotar, pero a esta altura metió su bocadillo -¿Saben? es la primera vez en
que lo único que me queda por decir es que hoy a su manera, las dos tienen
razón, Muy raro lo que les digo, pero lo siento así, no se amarguen, Dios sabe
el por qué de las cosas.
-¿Dios
sabe?- Saltó Ariadna- ¿Crees que Dios realmente existe? si existiera no dejaría
que ningún niños nazca enfermo o con síndromes como Lío.
Lío era la otra nieta de Sisí, hasta ese
momento la más pequeña de su hijo Jor, nació con Síndrome de Angelman, la falta de un gen materno que resulta en un
retraso madurativo grave, el gen paterno está, pero siempre y en todas las
personas ese gen no se halla activo, ¡Ah si Dios hiciera el milagro de
activarlo!. Los médicos dijeron que tal vez nunca podría caminar, pues resultó
que tal vez… sí caminó. También dijeron que nunca llegaría a hablar,
a esta altura tenía cinco años y todavía no hablaba pero se hacía entender muy
bien.
Su cabello
rubio como un bello trigal, sus ojos de cielo y una hermosa y dulce sonrisa
daban cuenta de la hermosa muchacha que serial crecer, pero su retraso era sin
solución científica, hasta el momento. Siempre le quedaba la esperanza de que
la ciencia adelantara o un milagro, según Liuba.
Ariadna se enfurecía cuando Liuba hablaba
con fe en los milagros, decía que si Dios era un Padre tan bueno y amoroso, ni
siquiera como castigo tendría que permitir tanto dolor a los padres de la niña.
–No se como pueden creer en Él, no las entiendo, la vida es una mierda, el
mundo hace la guerra, las pestes nos azotan, ¿Dónde está, digan dónde?
Sisí y Liuba callaron, sobre este tema era
mejor no discutir, aunque a veces las razones que les daba su amiga, también
las hacía dudar, se persignaban cuando la duda se asomaba y pedían perdón a
Dios por su pecado, tenían miedo al castigo. Al otro día Facu iba a ser operado
de una hernia inguinal y no querían que su falta de fe, se tradujera en castigo
por su Dios.
-Cómo puede un Padre basar la obediencia y
el amor en el castigo- dijo Ariadna al entender la situación, en un giro
desapareció de al lado de sus amigas.
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